El presidente de esMontañas defendió una transición justa para los municipios de montaña basada en el equilibrio entre desarrollo económico, preservación ambiental y participación territorial.
El presidente de esMontañas, Miguel Gracia, y el miembro de la ejecutiva, y alcalde de Canfranc, Fernando Sánchez, han participado esta semana en el II Encuentro Catalítico RITA (Alianza Internacional de Comercio de Impacto) organizado y patrocinado por el Gobierno Vasco, Diputacion Provincial de Guipuzcoa y ECODES y que se ha celebrado en Bilbao y San Sebastián los días 27, 28 y 29 de mayo. Lo ha hecho como ponente en la mesa de diálogo para la identificación del impacto en la Transición Justa y el Desarrollo Humano Sostenible del Territorio en la que también han participado Olga Martín, Directora de Aclima-Basque Environment Cluster, Mario Molina, Miembro del directorio del Colegio de Ingenieros-COSOC, Susana Sosa, de la Universidad Autónoma de Chiapas (México) y Radamés Gómez, Propuesta de Mar de Cortés (México).
Durante su intervención, el presidente de la asociación defendió la necesidad de situar a los pueblos de montaña en el centro de las políticas públicas, apostando por un modelo basado en el equilibrio entre economía, desarrollo, preservación y sostenibilidad.
“El reto de los pueblos de montaña es mantener vivos nuestros municipios mientras protegemos el patrimonio natural que conservamos. Desarrollo y preservación deben caminar juntos”, señaló.
Gracia incidió en la necesidad de avanzar hacia un desarrollo normativo adaptado a la realidad de los municipios de montaña, denunciando que muchas leyes se diseñan desde realidades alejadas de estos territorios y terminan aplicándose de igual forma en grandes ciudades y en pequeñas poblaciones de montaña, pese a sus profundas diferencias.

En este sentido, recordó que los pueblos de montaña conviven en muchos casos con más de veinte figuras de protección medioambiental, asumiendo importantes responsabilidades en conservación sin contar siempre con herramientas suficientes para garantizar su desarrollo.
Por ello, defendió medidas de discriminación positiva para las zonas de montaña y reclamó avanzar hacia una legislación específica que reconozca sus singularidades, recordando que tanto la Constitución española como las normativas europeas contemplan un tratamiento diferenciado para estos territorios.
Otro de los mensajes centrales de su intervención fue el empoderamiento de las gentes de los pueblos de montaña y zonas rurales, en general, en las tomas de decisiones que les afecten.
“No se puede seguir legislando sobre la montaña sin escuchar a quienes viven y trabajan en ella. Los pueblos de montaña deben participar en las decisiones que afectan a su presente y su futuro”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre la urgencia de trabajar sobre un nuevo modelo la gestión forestal ante un escenario marcado por incendios cada vez más virulentos, los llamados de sexta generación, el aumento de temperaturas y otras cuestiones derivadas del cambio climático como los desastres naturales.
Gracia destacó la necesidad de establecer alianzas entre asociaciones del mundo rural como FEMEMBALSES o Micropobles así como con la Universidad, con la cual, a través de la Asociación de Geógrafos de España se acaba de realizar un estudio para la categorización de los territorios de montaña.
Finalmente, el presidente de esMontañas reclamó el impulso de mecanismos económicos que reconozcan el papel que desempeñan los pueblos de montaña en la conservación ambiental, como parques, zonas LICS, ZEPAS, hábitats y sumideros de CO2, mediante fórmulas de compensación, pagos o tasas por servicios ecosistémicos.
“Los pueblos de montaña prestan servicios ambientales esenciales para toda la sociedad: cuidan bosques, conservan biodiversidad y mantienen territorio vivo. Ese esfuerzo debe reconocerse y compensarse”.


